| Seminario “Movimiento Interno Individual: De lo Humano a lo Divino” |
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| Escrito por Raquel Muñoz | ||||||
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Abril 25, 2009
Impartido por el Dr. Carlos Cruz
Estos movimientos internos en la conciencia del hombre ocurren en dos grandes fases, que tienen diferentes etapas:
a. Tentaciones: inclinación o inducción a obrar mal, dualidad de conciencia, que cree y origina el mal. b. Transgresiones: producto del pensamiento de error; conciencia de separación de Dios. c. Transacciones: pactos, negociaciones generados entre nuestro yo personal y nuestro Cristo morador, “Yo Soy”. d. Transiciones: procesos de cambios, que inducen crecimiento. A veces ocurren a través de las crisis. La transición de nuestra fase espiritual a nuestra fase espiritual se mueve a través de la dimensión del tiempo. Durante ese tiempo de transición el hombre debe entregar su voluntad humana a la Voluntad Divina, sometiéndose obedientemente a la Ley Universal, Dios.
a. Transformación: cambio que se opera y se manifiesta en lo interno y/o en lo externo; transmutar formas, pensamientos, cualidades…. b. Transmutación: convertir una cosa en otra, transformando su configuración atómica. c. Transubstanciación: cambio permanente en los átomos de la sustancia que compone un cuerpo. Transformación del pan y el vino en el cuerpo (Sustancia Espiritual) y sangre de Cristo (Vida), para ser asimilados por la humanidad para transmutar la conciencia de la raza, por la conciencia Divina. d. Transfiguración: Cambio de aspecto; resultado externo de la transubstanciación y la transmutación. En el individuo de carácter espiritual se manifiesta como luz. e. Transparencia: característica de los cuerpos que dejan filtrar la luz a través de ellos. Cuando nos transformamos de lo humano a lo divino nos transfiguramos como Jesús y Moisés, irradiando Luz. (éxodo 34:35, mateo 17:1-3) ¿Cómo nos movemos de la fase Humana a lo Divino? · Dios Primero: buscar la causa primaria de todo lo bueno: las ideas divinas. · Desarrollar comprensión, paciencia y confianza en Dios · Aumentar la sustancia omnipresente en nuestra conciencia, por medio de la acción de gracias, la bendición y la alabanza. · Negar el poder del error en nuestra vida; soltar, liberar, renunciar. · Deshacer el miedo a perder lo que somos y tenemos · Afirmar positivamente; decir sí a las ideas divinas · Apoyar tu prosperidad, cultivando el gozo y la alegría · Practicar el perdón · Practicar el pensamiento creativo, cuidar la palabra hablada. · Visualizar nuestro bien; enfocar es la clave · Oración, concentración, y meditación, para establecer y mantener la sintonía con Dios. |
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