Servicio Devocional
Resumen del Servicio Dominical Instrumentado por Rev. Verónica David
Resumen del Servicio Dominical Instrumentado por Rev. Verónica David
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Tema:
‘’La Fórmula Sanadora de Jesús” Citas Bíblicas: Mateo 10:8 Juan 11:43; 5:8; 6:10-13 Marcos 5:41-43, 4: 39; 10:51-52;6:5-6
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El mandato de jesús a los discípulos fue: sanad a los enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.
Los discípulos representan los 12 poderes o emanaciones del Espíritu con los que está facultada el alma humana, los cuales se fortalecen en nosotros a través de la oración y la meditación.
Jesús con frecuencia se iba al desierto, a un huerto, o la montaña para dedicar tiempo a orar y meditar; ¿por qué El le dedicaba tanto tiempo a estas actividades? Porque mediante las mismas estaba conectándose con Dios, el Padre y la fuente de todo bien perfecto.
Con la mayoría de nosotros no ocurre de este modo; estamos inmersos en los problemas, enfocados en nuestro trabajo, en nuestras situaciones, y nos olvidamos de orar y meditar.
La meditación es el arte de no hacer nada, porque en la medida, que nos quitamos de en medio, Dios comienza a obrar en nuestra vida.
Si queremos sanar debemos valorara el tiempo para descansar en Dios a través de la oración. Jesús dijo: Yo soy el pan de vida; aquel que viene a mi y come de mi no tendrá hambre ni sed jamás.
Ir a Jesucristo y comer de El (Pan de Vida) es ir a nuestro interior, morada del Cristo, y comer, asimilar la Sustancia Espiritual que va tomar la forma de nuestro bien y se va expresar en lo interno y en lo externo.
Jesús lanzaba la Palabra al universo y lanzaba la orden, el decreto. Cuando lanzamos la palabra de autoridad, la mente infinita responde. Tus palabras influyen la sustancia espiritual que está cargada de sabiduría.
Jesús por medio de un mandato fuerte realizó dos resurrecciones: la de Lázaro (Juan 11:43, y la de la hija del principal de la sinagoga (Mar. 5:41-43). También por medio de una orden, mandó a calmar la tempestad (Mar. 4: 39). Cuando estamos enfrentando un reto, no debemos luchar con éste, porque entramos en contención. Como cristianos que somos debemos mandar a nuestros retos, tal como lo hizo Jesús: ¡Calla, enmudece! Y hablarle a nuestra conciencia: ¡Niña a ti te digo levántate!
Jesús no pone su atención en la enfermedad, sino en la vida subyacente. El mandó al paralítico a levantarse, tomar su lecho y andar (Juan 5:8). Nosotros buscamos la ayuda material, cargar la persona, servirle de apoyo; lo cual no está mal, pero hay otra forma mejor: ver la vida y decirle: ¡levántate, toma tu lecho y anda! Es importante saber cuál es ese lecho sobre el cual estamos descansando, cuál es nuestra excusa para autocompadecernos. ¿Dónde está tu atención y dónde está tu intención?
(Mar. 10:51-52) El Maestro pregunta le pregunta al ciego: ¿qué quieres que te haga? ¿Por qué lo pregunta si ya El conocía la necesidad? Para que la persona pueda expresar su libre albedrío a través de la palabra; para que tomara la decisión y expresara su deseo y su intención, y pudiera influir en la sustancia espiritual, de acuerdo a su deseo.
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(Mar. 6:5-6) Jesús no pudo hacer ningún milagro en Nazaret, salvo sanar a unos pocos enfermos, posando sobre ellos las manos, debido a la incredulidad de ellos. La fe es una puerta, un camino que nos conduce a la materialización de nuestro bien; nuestra fe es imprescindible para canalizar el trabajo del Cristo, porque la fe representa nuestra percepción del bien, y sin una visión de la Verdad no puede haber manifestación. |
(Juan 6:10-13) Cuando Jesús se encontraba ante retos de provisión de sustancia, usaba el efecto multiplicador de la acción de gracias. Ante la situación de alimentar una multitud con unos pocos panes y peces, El los tomó, elevó sus ojos al cielo y dio gracias. Mandó a recostar a las personas y les dijo a sus discípulos que repartieran los alimentos entre la gente; ¡sobraron 12 canastas!
¿Dónde está nuestra atención? ¿En la provisión o en la carencia? ¿Qué estamos aumentando? ¿Qué estamos bendiciendo?
Jesús nos reveló la fórmula para sanar a través de:
o La oración y la meditación
o La Palabra Afirmativa o Decreto
o La expresión de la decisión, la Intención y el Deseo
o La Fe
o La Acción de Gracias
En el mismo Espíritu de Cristo que estuvo en Jesús, nosotros afirmamos:
‘’Gracias Padre porque Soy sano, porque Soy libre, y declaro mi petición realizada’’



