Servicio Devocional
Resumen del Servicio Dominical Instrumentado por Rev. Sarah Sánchez
Resumen del Servicio Dominical Instrumentado por Rev. Sarah Sánchez
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Tema:
¿Cómo Reconocer la Voz de Dios?” Cita Bíblica:
Mateo 13:13-15 Canción:
‘’Buscadme y Viviréis’’
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El vocablo ‘’Oír’’ proviene de una palabra hebrea que dependiendo de la preposición con la cual se use puede tener diferentes significados: oír, escuchar, entender y obedecer.
Cuando aplicamos este concepto a Dios nos preguntamos: ¿Qué desea Dios? Lo que Dios desea de nosotros es más que simplemente oír; El desea que entendamos lo que nos dice y que lo ejecutemos.
Todas personas que han escogido un sendero espiritual han escuchado la voz de Dios; El nos habla y si le prestamos atención entenderemos cuál es su propósito para nosotros.
Moisés en la zarza ardiente, Isaías en sus visiones, Pablo en sueños, Samuel en medio de la noche, y muchos otros profetas y personajes oyeron la voz de Dios. Todos ellos vivieron experiencias místicas dramáticas y nos representan la intuición o voz interior, la cual debemos aprender a escuchar.
En la cita bíblica referida, Jesús nos enseña que Dios es una Presencia que mora en nuestros corazones; a veces esperamos que Dios nos hable por canales físicos externos, sin embargo El se expresa en silbo quieto y apacible en el interior de nuestro ser.
Oír, escuchar y obedecer son tareas difíciles de ejecutar, mas es aquella que debemos hacer los cristianos practicantes; aunque a veces ignoramos la voz de Dios, es imposible escaparnos de Ella.
Cuando escuchamos la voz de Dios y la recibimos, comenzamos a ver esa palabra anunciarse en todos los eventos de nuestra vida: en la TV, radio, encuentros interpersonales, naturaleza, tránsito, publicidad, etc. Dios habla de muchas formas, y te está llamando siempre, 24-7, los 365 días del año. Que lo oigamos o no depende de nuestra atención, enfoque y receptividad. Nos llama, no porque El nos necesite, sino porque sabe lo que nosotros necesitamos de El y quiere compartirlo con nosotros. Cuando escuchamos la voz de Dios y la ignoramos, estamos cerrando la puerta a nuestro bien.
¿Cómo distingo la voz de Dios de la voz mi ego, de mi intelecto?
¿Cómo saber que estamos escuchando y haciendo la voluntad de Dios? Porque atiende a nuestros deseos, fluye, produce paz, benignidad. Así son los frutos del Espíritu. Observa el sentimiento. Al escuchar y obedecer la voz de Dios, se siente gozo, amor, felicidad, alegría, te gusta, lo disfrutas; sientes con certeza que vas fluyendo de acuerdo al propósito de Dios.
A veces el ego te tienta a retirarte de la obra de Dios; mas tú confías en la voz interna del Espíritu de Dios en ti; El está susurrando a tu oído. El nos está llamando a realizar trabajos particulares e individuales y es nuestro deber descubrir cuál es.
Dios es el bien; El nunca te hablará para hacer daño a nadie; los resultados de Dios son buenos y armoniosos para todos. La voz que nos manda a dañar es la voz de nuestro ego temeroso, dolido e ignorante. El ego es una parte importante de nosotros, mas debe servir al Cristo. Cuando le damos a Dios el único y total lugar en nuestras vidas, la recompensa es grande porque el Cristo nos guía a bogar mar adentro (hacia nuestras infinitas posibilidades) y a tirar nuestra red a la derecha (tirar nuestros pensamientos al lado de la Verdad) para que pesquemos gran cantidad de peces, ideas abundantes en sustancia espiritual.



